En la semana anterior, tratamos de ver como se siguió difundiendo la industrialización, ahora en un radio más amplio y a partir de 1870.
Por el norte, con Holanda y Escandinavia, caracterizadas por abundantes materias primas, capital extranjero, mejora en los transportes y adopción de algunas ramas de la Segunda Revolución Tecnológica. Más tarde, fueron Italia y la península Ibérica, aprovechando su dotación energética y de materias primas, además de, como en el caso anterior, de la inversión del capital extranjero. En esta región se dió un impacto inferior, pocos mercados tanto interiores como exteriores, que condujo a una crisis económica a final de siglo. Y, un poco más alejados, Rusia y Japón, con modernizaciones en unas economías atrasadas.
Y con la expansión de Europa por el mundo, también fue difundida por Canadá, Sudáfrica, Australia, Nueva Zelanda, India, China y el resto de América. El Antiguo continente se hizo dueño de toda África, repartiéndose el territorio, causando conflictos entre los habitantes de aquellos países.
Gran importancia tubo en esta época la educación, aquellos países que invirtieron en ella, fueron los que pudieron progresar. Creo que es lo que trata de fomentar desde hace unos años el govierno español: no dar tanta importancia a los estudios universitarios e intentar ampliar la formación con ciclos formativos. Al fin y al cabo, cuando un individuo se incorpora en el mundo laboral, la empresa suele pedir experiencia en la materia, cualidad que pocos universitarios tienen y que tan necesaria es para el progreso de una empresa y de un país.
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